La externalización de las fronteras de la UE: la necesidad imperativa de interacción intercultural

En los últimos años, en un intento por detener la afluencia de inmigrantes provenientes de Medio Oriente y África subsahariana, la Unión Europea (UE) ha estado externalizando sus políticas fronterizas a través de lucrativos acuerdos firmados con terceros países cercanos. Si bien estos acuerdos pueden ofrecer soluciones a corto plazo para gestionar los flujos migratorios, también plantean preocupaciones éticas, legales y humanitarias. Por ejemplo, estos acuerdos han llevado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, a viajar a Túnez y Marruecos, entre otros, para formar acuerdos y vincular así públicamente a la UE con países que a menudo tienen muy malos antecedentes en materia de derechos humanos (Human Rights Watch , 2023).

Si bien estos acuerdos son muy lucrativos para los países socios, presentan desafíos importantes para la UE. En primer lugar, otorgan influencia a los países socios, que pueden utilizar la amenaza de permitir que los inmigrantes lleguen a las fronteras de la UE como herramienta política. En segundo lugar, y quizás de manera menos visible, contribuyen a una percepción negativa de los inmigrantes dentro de los estados miembros de la UE. Al presentar a los inmigrantes como una amenaza y enfatizar la necesidad de fortalecer las fronteras europeas, estos acuerdos alimentan la ansiedad pública y contribuyen al surgimiento de movimientos populistas y de extrema derecha como Vox en España o el RN (antiguo FN) en Francia.

En este contexto, crear espacios para la interacción intercultural se vuelve no sólo deseable sino imperativo. Es por ello que durante los últimos meses, en OCC hemos llevado a cabo varias actividades de cohesión social organizadas en el marco del proyecto INTEgreat que tiene como objetivo mejorar la integración de las personas migrantes y refugiadas en las ciudades europeas.

Estas actividades son esenciales para contrarrestar la narrativa negativa que los acuerdos de la UE y la extrema derecha están alentando.

A través de una serie de talleres culturales, invitamos a miembros de nuestra comunidad a compartir un aspecto cultural de su país de origen con la comunidad local. Como resultado, aprendimos sobre el arte ucraniano, la gastronomía senegalesa, los bailes tradicionales bolivianos y descubrimos comidas de todo el mundo. Estas actividades son esenciales para contrarrestar la narrativa negativa que los acuerdos de la UE y la extrema derecha están fomentando, ya que resaltan la riqueza cultural y las cualidades que los inmigrantes aportan a las culturas catalana y española y crean espacios para la interacción y los intercambios interculturales. 

Ciertamente, el diálogo intercultural brinda la oportunidad de desafiar los estereotipos, desmantelar prejuicios y tender puentes entre divisiones culturales. Es por eso que también desarrollamos el “Marco Estratégico de Integración”, que consiste en una metodología con lineamientos para iniciativas dirigidas a la integración en Europa considerando cuatro áreas temáticas (salud, empleo, capacitación y desarrollo de capacidades, cohesión social). 

Para contrarrestar la retórica populista que rodea la externalización de fronteras, hemos implementado actividades diseñadas para estimular el pensamiento crítico. 

Además, los espacios que alientan la reflexión y el pensamiento crítico son esenciales para navegar las complejidades de la migración y la gestión de fronteras. Dichos entornos permiten a las personas cuestionar suposiciones, evaluar pruebas y considerar puntos de vista alternativos, lo que les permite exigir responsabilidades a sus gobiernos e instituciones y, al mismo tiempo, abogar por políticas migratorias más humanas y eficaces. Para contrarrestar la retórica populista que rodea la externalización de fronteras, hemos implementado actividades diseñadas para estimular el pensamiento crítico. 

Una de esas iniciativas implicó la proyección del documental “Anatomía de las Fronteras”, que profundiza en las diversas fronteras que encuentran los migrantes a lo largo de su viaje y en sus países de acogida, seguido de una discusión que invita a la reflexión con la activista e investigadora Viviane Ogou. Otro esfuerzo implicó una representación teatral de la compañía. No Somos Whoppi Glodberg, donde la actriz Kelly Lua compartió sus experiencias con el racismo, la sexualidad y la inmigración, fomentando una discusión sobre el racismo estructural y las identidades. Estas actividades sirven como herramientas poderosas para desmantelar los discursos predominantes y promover una comprensión y una empatía más profundas con respecto a las cuestiones migratorias.

En general, la externalización de las fronteras de la UE pone de relieve la necesidad apremiante de priorizar la interacción intercultural y la reflexión crítica. Al entablar un diálogo significativo y fomentar una cultura de investigación crítica, los europeos pueden reafirmar su compromiso con los derechos humanos y la justicia social, exigiendo a sus Estados miembros que se retiren de dichos acuerdos y aboguen por un enfoque más humano de la migración.

Este artículo fue escrito como parte del proyecto europeo INTEgreat, cuyo objetivo es mejorar la integración de inmigrantes y refugiados en las ciudades europeas.

 INTEgreat es un proyecto que tiene como objetivo mejorar la integración de personas migrantes y refugiadas en las ciudades europeas. Reúne a 7 organizaciones y entidades de toda Europa: Ballafon (Italia), Università di Bolonia (Italia), Social Hackers Academy (Grecia), Synthesis (Chipre), Doras (Irlanda), Limerick City and Country Council (Irlanda) y OCC. (España).

Este proyecto está financiado por la Unión Europea a través del fondo FAMI.

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