Yemen: siete años de silencio

La guerra en Yemen no es uno de esos conflictos de los que escuchamos en las noticias todas las semanas. Sin embargo, este país vive una grave crisis humanitaria. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que más de 23.000 personas necesitan protección y asistencia. Pero, ¿cómo empezó todo? ¿Qué llevó a Yemen a una crisis tan profunda? Y, lo más importante, ¿por qué no escuchamos mucho al respecto? Nuestros pasantes de OCC, Serin y Dionne, tuvieron una conversación con Akram, uno de nuestros voluntarios ESC a largo plazo, que es de Yemen y nos ayudó a responder algunas de estas preguntas.

Desde protestas pacíficas antigubernamentales…

2011 fue el comienzo de todo, aunque deberíamos remontarnos mucho más atrás para explicar las complejidades de este conflicto. Como señala Akram, durante ese año “hubo algunos jóvenes que salieron a la calle a exigir algunos derechos para ellos, como una mejor educación y muchos otros derechos […] Pero al final solo recibieron balas y fueron llevado a la cárcel”. 

Estamos hablando de los levantamientos árabes, que comenzaron en 2010 como una serie de protestas antigubernamentales en la región MENA (Oriente Medio y África del Norte). El primero comenzó en Túnez, y de allí se extendió a Libia, Egipto, Yemen, Siria y Bahrein. En Yemen, el presidente Ali Abdullah Saleh se hizo a un lado en 2012, acusado de corrupción y gobierno fallido. 

como el Rastreador de conflictos globales explica, todos estos hechos reavivaron un conflicto no resuelto y de larga data con los Houthis, un grupo armado asentado en el norte del país, que supo capitalizar el descontento popular en Yemen y ganó cada vez más apoyo entre la población. En 2014 y 2015, se hicieron “cada vez más grandes”, como explica Akram, hasta el punto de que pudieron capturar gran parte del territorio de Yemen, incluida la capital, Sanaa. 

En este punto, una coalición de estados liderada por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos intervino en Yemen y restauró el poder al gobierno reconocido internacionalmente. Sin embargo, esto marcó el comienzo de un conflicto armado en toda regla cuando la coalición lanzó una campaña de bombardeos aéreos contra las fuerzas hutíes. “Muchos lugares fueron bombardeados con los hutíes como objetivo”, dice Akram. “Pero también había familias, bodas, funerales, escuelas y hospitales…”.

En los años siguientes, el conflicto se extendió por todo el país y proliferó la participación de los actores, incluidos los grupos terroristas. A día de hoy, los hutíes controlan el área alrededor de Sanaa, mientras que las fuerzas gubernamentales, incluido el Consejo de Transición del Sur, controlan la mayor parte del resto.

Más de 23.000 personas necesitan protección y asistencia.

… a una crisis humanitaria.

Yemen ha sido escenario de una de las peores crisis humanitarias del mundo desde hace siete años. De acuerdo a ACNUR, el conflicto ha afectado a más de dos tercios de la población de Yemen. Las infraestructuras, incluidos los hospitales, están prácticamente destruidas, y el declive económico y el colapso institucional están haciendo que 50.000 personas vivan en condiciones de hambruna. Además, los yemeníes desplazados internamente corren el mayor riesgo de inseguridad alimentaria, que ha estado acompañada por la pandemia de COVID-19 y los brotes de enfermedades prevenibles.

Cuando la intervención internacional restauró en el poder al gobierno reconocido internacionalmente, “la gente miró hacia el nuevo gobierno como una esperanza… Pero no lo es”, explica Akram. Todas las partes del conflicto han violado los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, según Amnistía Internacional. La coalición liderada por Arabia Saudí que apoya al gobierno, los huzíes o el Consejo de Transición del Sur (STC) han llevado a cabo ataques que han matado y herido ilícitamente a civiles, así como hostigamiento, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, tortura, juicios injustos, violencia y discriminación de género, violencia letal para reprimir manifestaciones pacíficas, y un largo etcétera. 

Muchos intereses convergen en Yemen. | Foto: Conflict Global Tracker

Siete años de silencio

A pesar de toda esta situación, en Europa Occidental, no escuchamos mucho sobre Yemen. Akram da muchas razones para ello. Primero, el país está geográficamente lejos de los países europeos, por lo que obviamente hay un sesgo mediático. Sin embargo, Yemen es “un país realmente importante por su ubicación geográfica… Y cuando tienes un lugar así, lo escondes de todos”, señala Akram. De este modo, muchos intereses extranjeros convergen en Yemen, ya que está estratégicamente ubicado en el estrecho de Bab al-Mandab, que separa Yemen y Djibouti, y Asia de África, conectando el Mar Rojo con el Golfo de Adén y el Océano Índico. Finalmente, “todas las embajadas cerraron y su gente se fue, excepto el embajador iraní”, explica Akram. Ninguna representación internacional contribuye enormemente al silencio internacional. 

Poner fin al conflicto en Yemen o incluso mejorar la situación de su gente parece algo muy lejano de lograr. Por eso, Akram cree que es muy importante “dar a conocer porque mucha gente no sabe nada sobre Yemen”. Agrega: “Si le preguntas a cualquiera que conozca el país, '¿cómo es Yemen?', te contará muchas historias sobre personas que son muy acogedoras y generosas porque son sencillas y muy cercanas a la humanidad”. Busque información sobre Yemen, cuéntele a su familia y amigos sobre el conflicto o comparta este artículo en las redes sociales. Estas simples acciones pueden ayudar a que Yemen sea menos silenciado. Como cree Akram, “empezar a cambiar la situación está en nuestras manos”.